Mantas talla S, M, L y XL

Opinión | ELCHE CF

Partido entre Elche y Numancia / LFP

Mantas talla S, M, L y XL

Jerónimo Tormo,

El Elche tiene un problema de tallas. El equipo franjiverde sigue ajustándose en busca de la mejora veintitrés partidos de Liga, dos de Copa del Rey y una pretemporada, después. Dicen que las cosas de palacio van despacio, y en el Martínez Valero, palacete donde los haya, parece que mucho más, a tenor de los meses de competición transcurridos y la adaptación que el cuadro ilicitano necesita para coser pespuntes.

La manta que teje ‘Pacheta’ no da para que el conjunto ilicitano pueda tapar las vergüenzas que en más de un partido han quedado al descubierto. Una concatenación de deméritos propios, entre los que tampoco deben olvidarse buenos momentos que los ilicitanos han tenido, en los que la talla de la tela ha sido exactamente la misma cuando se ganaba que cuando se perdía.

No soy partidario de las mantas, sea cual sea su talla, porque en el fútbol, como en la vida, la perfección no está al alcance de nadie para tener pies y cabeza tapados al mismo tiempo. Otra cosa es que la manta esté hecha a la carta, según la ocasión y el resultado. No hay que olvidar que la manta que tapa al equipo franjiverde ha sido lo suficientemente larga para ganar al líder Málaga pero se ha quedado corta para que te moje la oreja un equipo como el Reus, ahora excluido de la competición.

Muchos astros tienen que alinearse para que los problemas que suceden cada siete días queden relegados a un segundo plano y el equipo ilicitano tenga un partido, ‘tranquilo’ de manta hecha a medida. Un equipo que está construido por y para el sufrimiento. Lo sabemos desde verano, tanto como la satisfacción de su entrenador con los mimbres de los que dispone para competir por un objetivo que a día de hoy está cumpliendo.

El Elche debe ser consecuente con la talla de su manta (S, M, L o XL) para darle la vuelta a la situación cuando convenga y hablar menos de ella (porque al final acaba sonando a excusa). Aquí nadie pide ganar todos los partidos porque sería irreal. Es más culpable el que exige imposibles de realizar que quien no los puede conseguir. Lo que se pide es resolver problemas, manta aparte, y que los errores que se cometen queden relegados al olvido, o al menos se repitan menos de lo que se repiten últimamente.

El del sábado, por mucho que ‘Pacheta’ quiera escurrirlo, es tan ABP como el del segundo gol del Granada en el Nuevo Los Cármenes. Incluso más. ¿Por qué el del sábado no se considera como tal y el de hace una semana sí? Quizás porque destacar que con un planteamiento tildado de rácano el equipo sólo pudo perder en dos balones parados, pero reconocer siete días más tarde que el ABP sigue saliendo caro, y no se corrige, ya es llenar de demasiado azúcar el frasco de las críticas.

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