El síndrome de Wanderlust se adjudica a los jóvenes que sienten pasión por viajar

El síndrome de Wanderlust se adjudica a los jóvenes que sienten pasión por viajar

Son sus propias agencias de viaje, cuentan con internet o con comunidades de viajeros. Los jóvenes con el Síndrome de Wanderlust son los viajeros de esta era, en la que impera lo digital y disfrutan atesorando lugares visitados porque quieren conocer todo

Los viajeros empedernidos de esta era ya tienen nombre y los denomina una palabra alemana, “Wanderlust”. Aparentemente el Síndrome de Wanderlust no es peligroso, sólo son unas ganas obsesivas por viajar, por conocer nuevas culturas y dejar atrás la vida local que padecen muchos chicos y chicas millennials, los nómadas de la era digital que parecen tener una necesidad casi vital por vivir experiencias nuevas y, sobre todo en distintos paisajes.

Wanderlust procede de la palabra alemana “wander” que significa vagar, y “lust” significa pasión en lengua germana. La pasión por viajar es intrínseca al ser humano y desde tiempos ancestrales, solo que en la actualidad los vuelos “low cost” y la posibilidad de viajar en plan mochilero, hacen que sea accesible para muchos. Alrededor de esta pasión han ido creciendo los servicios, algunos como Pangea a través de su página web https://www.pangea.es/ que agrupa tienda online, asesoramiento, y además es toda una comunidad para viajeros empedernidos.

Diferentes perfiles de viajeros con distintos objetivos vitales

Desde la implantación de internet, el mejor asesor de viajes es la propia red, la vía que usan todos estos jóvenes, que al viajar tratan de reducir el estrés y la ansiedad, potenciar su capacidad para enfrentarse a problemas, aumentar y disfrutar de las capacidades sociales y comunicativas, alejar miedos e inseguridades y hasta plantearse cosas que no habrían tenido en cuenta en otro medio.

Los destinos de estos neoviajeros son muy distintos, dependiendo, sobre todo, del presupuesto con el que cuenten, mientras que existen varios tipos de viajeros.

Las mujeres que viajan solas, por ejemplo, buscan los lugares más seguros y suelen ser mucho más precavidas con la cultura que van a conocer, ya que tienen en cuenta cosas como “qué ponerse”, algo que a los hombres les puede importar bien poco para recorrer mundo. Las mujeres viajeras también suelen ser las mejores narradoras de experiencias porque influyen mucho al entorno.

Aquellos viajeros que lo hacen en grupo suelen ponerse de acuerdo para salir de casa o del país en los puentes y vacaciones. Viajar en grupo es toda una experiencia que pone a prueba a las personas y su capacidad de adaptación, de tolerancia y respeto.

Los viajeros turistas son cada vez más, éstos son los que quieren viajar sin molestar a la gente del lugar y ayudan a fomentar la economía local, teniendo en cuenta la necesidad de proteger el medioambiente. Éstos suelen disfrutar más de las montañas y del mar, de estar en contacto pleno con la naturaleza y dejan de lado visitar ciudades y lugares muy concurridos.

Los continentes más visitados por la generación millennial

También es cierto que los viajeros con el Síndrome de Wanderlust pueden llegar a querer hacer mayor ostentación de lugares visitados que de experiencias. A la generación millennial le ha tocado reformular la experiencia viajera a cuestas con las posibilidades de poder hacerlo con bajos presupuestos. El tiempo dirá si esta pasión se convierte en una mera obsesión o se traduce en mejores cosas, aunque por el momento ya tendrán para sí los ratos vividos.

Asia es un continente que parece fascinar a los millennials tanto como Latinoamérica. Entre ellos no faltan los que viajan buscando destinos para realizar deporte, siendo los relacionados con el mar los que hacen que la gente se mueva más. Un ejemplo de ello son los surfistas, que se desplazan buscando costas donde las olas repiquen más fuerte contra las rocas, no importa en qué lugar del mundo.

África es el continente menos visitado por estos viajeros, que dejan cuenta de sus periplos en las redes sociales, y prefieren viajar hacia Oceanía. Mientras que Europa se contempla como un destino para fines de semana, en el que las ciudades se visitan más que se conocen a fondo.

 

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